A crise, o medo, e o futuro do trabalho

LNE–¿Qué opina de los robots?

Raquel Varela –Como toda maquinaria, si sustituyen trabajos que implican mucho esfuerzo o repetición son bienvenidos. Pero son bienvenidos para qué: ¿Para reducir o aumentar el trabajo de toda la gente? ¿Para mandar a unos al paro y que otros tengan que trabajar más? Con la tecnología tenemos que hacernos la pregunta de para quién se produce y a beneficio de quién. No es tanto la tecnología en sí, sino las relaciones sociales en torno a la tecnología. Nunca se ha hablado tanto de robots como hasta ahora y resulta que vemos las calles llenas de hombres transportando comida para llevar a sus espaldas como si fuesen animales. Por tanto, la tecnología no se introduce en beneficio de la mayoría; la intención es aumentar el paro y al mismo tiempo utilizar los músculos de la gente. Otra cosa que pasa mucho en Europa es el aumento de los turnos de noche. Los médicos y enfermeros necesitamos que trabajen por la noche. Pero, ¿por qué la gente está fabricando coches a las cinco de la mañana? ¿Hay alguna necesidad de eso? Tenemos que pensar en una sociedad más equilibrada.

–¿Por qué Portugal ha afrontado la crisis sanitaria mejor que España?

–Nosotros no sabemos si Portugal afrontó mejor la crisis, porque hay una mortalidad altísima sin explicar. Se habla de 5.000 o 6.000 personas fallecidas que no tienen causas, que incluso pudieron morir por el covid. Y eso no nos coloca en la mejor posición. Yo creo que, por ahora, es una duda estadística más que una certeza política. La forma de contabilizar los enfermos y los muertos es muy diferente de un país a otro. Aunque Portugal sigue teniendo, después de la revolución de los claveles, un sistema de salud robusto, que vive mucho de la dedicación de los profesionales.–¿Se respira miedo en las calles?–Me parece obvio que hay una gestión del miedo por parte del poder político en todo el mundo. Estamos ante una gestión irracional de Trump y Bolsonaro y una gestión del miedo por parte de los otros gobiernos. Me parece que la gestión de la pandemia se debería hacer en base a un cambio radical de los sistemas de salud, y menos en base al miedo. Porque el miedo acaba por no funcionar o por tener contraindicaciones gravísimas. La gente habla de distanciamiento social. El distanciamiento social es lo peor que puede acontecer al mundo; el mundo vive de muros, de xenofobia, de nacionalismos, de diferencias de clases sociales, de diferencias de barrios… Necesitamos de mucha proximidad social. En todo caso, necesitamos distanciamiento físico mientras que no cambien los sistemas de salud. Pero esta gestión del distanciamiento físico no puede ser eterna. La gente necesita tocarse, amar, abrazar… Hay personas mayores que no pudieron ver a sus hijos antes de morir. A mí me parece que estas soluciones fueron muy precipitadas. Y la alternativa no es ser Trump, que es un loco en el mundo, pero tenemos que pensar otras alternativas que respeten al humano por encima de la biología. El humano es mucho más: es su pensamiento, sus emociones, sus relaciones. No somos animales.

–Entonces, ¿no debería haber distanciamiento en estos momentos?

–Debería existir el distanciamiento físico por un corto espacio de tiempo, porque necesitamos proximidad. Pero eso nunca se debería llamar distanciamiento social; todos nosotros escribimos y pensamos obras contra el distanciamiento social. ¿Cómo ahora se torna en un eslogan mundial? Es incomprensible.

–¿Cuáles son las claves del milagro económico de Portugal?

–No creo que Portugal haya evolucionado mucho económicamente. Lo que pasa es que el salario mínimo se extendió a casi un millón de personas y antes llegaba a 250.000. Los salarios de Portugal son una especie de China en Europa. Están cayendo a pique y la gente para vivir tiene que trabajar dos veces o tener dos trabajos. El aumento de la productividad es, por tanto, relativa y está basada en los bajos salarios. Es un milagro un poco chino, un milagro hecho con el esfuerzo de la gente y a medio plazo eso va a significar una quiebra de la productividad, porque no hay productividad con bajos sueldos en ningún lugar del mundo

.2ª parte da entrevista ao jornal La Nueva Espãna

RAQUEL VARELA, HISTORIADORA, PREMIADA POR LA ASOCIACION IBEROAMERICANA DE LA COMUNICACION.

1 thought on “A crise, o medo, e o futuro do trabalho

  1. Apesar de a Raquel ser especialista em relações laborais, é notório que optou por contornar a pergunta, evitando o fulcro da questão que é este, a meu ver. O mundo encaminha-se rapidamente para sociedades de desqualificação do trabalho, sua redução drástica, estratificação e divisão muito acentuadas, e predomínio crescente da robotização, Inteligência Artificial, algoritmos sofisticados e outras formas de dominação de elites restritas sobre a “multidão”,(fim dos sindicatos?). Enquanto cada vez mais estratos são lançados no desemprego e precaridade, os que ainda trabalham são forçados a ritmos extenuantes e desumanos. São tudo formas de os grandes oligopólios se irem desfazendo da sua força de trabalho, pois as máquinas não fazem reivindicações, não têm direitos nem se cansam, além de terem sempre o poderoso incentivo estatal de conseguirem subsídios para a inovação e para as grandes fusões, rumo ao governo global. Não certamente por acaso, um único homem, Bill Gates, já controla a saúde mundial (OMS, Big Pharma…), em conjunto com os bancos de sementes e grande parte delas, incluindo as maiores Agroquímicas. Nunca na história da Humanidade se assistiu a uma concentração de poderes tão extensa.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s